La eyaculación precoz es una disfunción sexual que afecta al hombre. Es relativamente frecuente, y puede aparecer o bien de forma puntual en alguna etapa de su vida, o mantenerse a lo largo de años. El problema, se hace más manifiesto cuando el hombre va a tener relaciones sexuales con su pareja, y se encuentra con una “falta de control” sobre su eyaculación.
Es un problema que genera frustración, tanto en el hombre como en su pareja. Esto provoca mucha inseguridad en el hombre, que va a afrontar la próxima relación sexual con miedo y con ansiedad. Por tanto, es más que probable que la eyaculación ocurra de forma rápida. En definitiva, se convierte en un círculo vicioso que hay que eliminar.

El tratamiento de la eyaculación precoz dependerá de la gravedad del caso y de lo que este problema afecte al paciente. En primer lugar se comenzará con terapia piscológica-sexual, cuyo objetivo es modificar las técnicas sexuales, y que precisan de la participación de la pareja para resultar efectivas. El tratamiento farmacológico se reservará para aquellos casos en los que la terapia no obtenga los resultados deseados.

En las sesiones de terapia, le vamos a ofrecer al paciente, y a su pareja sexual, información correcta sobre el problema, que ayude al hombre a aprender a identificar las sensaciones que aparecen antes del orgasmo y a ser capaz de canalizar adecuadamente su excitación sexual y, por lo tanto, a controlar su reflejo eyaculatorio.
Además, es importante ayudarlos a que establezcan una buena comunicación, un buen clima,  ya que es necesario eliminar cualquier tipo de tensión o expectación en la pareja, para evitar las situaciones que puedan hacer que el paciente se sienta presionado.
Por otro lado, tanto a él como a su pareja, se le enseñan una serie de estrategias y técnicas encaminadas a favorecer tanto la relajación, como el “control” de su eyaculación. Estas técnicas, han de ser debidamente practicadas en casa para que exista un rápido avance en la terapia. Por tanto, es importante que exista un compromiso de ambos para que exista una correcta evolución terapeútica.
Finalmente, se valorará la pertinencia de prescribir algún fármaco que ayude al paciente en dicho tratamiento, aunque son pocos los casos en los que es necesario.
En resumen, podemos decir que esta disfunción sexual hoy en día tiene solución. Si vuestro grado de compromiso con la terapia, y con el cumplimiento de las tareas que se os indico es bueno; tu curación está prácticamente asegurada.